jueves, 14 de abril de 2016

Hoy traigo libros...

Hoy os traigo tres maravillosos libros que vienen de lujo para reflexionar sobre varias cosas:


- El control que el sistema Patriarcal y Capitalista ejerce sobre nuestros cuerpos a través de instituciones sociales más o menos formales, y de manera más o menos sutil o directa (desde la familia hasta la institución eclesiástica, pasando por los medios de comunicación, por ejemplo)

- Cómo ese control se cuela en lo más hondo de nuestra psique y nos lleva a dirigir nuestro cuerpo hacia acciones y comportamientos no elegidos conscientemente

- Y cómo ese control nos afecta, especificamente y sobre todo, a las mujeres y personas fuera de la heteronormatividad. Cómo y de qué nos priba, qué emociones genera y de qué manera afecta a nuestra sexualidad y a la libertad de nuestros cuerpos y mentes.


El control social pasa por el control mental. Y el control mental pasa por el control sexual y corporal. ¿Qué intereses hay en ello? Doblegar, crear personas sumisas y dispuestas a obedecer para así mantener el statu quo. ¿Os parece radical esta conclusión? Más radical es la forma en que el sistema nos daña, no lo olvidemos (además aquí apelo a que la palabra radical significa, entre otras cosas, ir a la raiz, y eso es necesario para crecer y cambiar, ¿verdad?)


La sexualidad no siempre estuvo en manos del Patriarcado; lo que consideramos natural es resultado de procesos biopsicosociales complejos, basados en el aprendizaje. Y lo que se aprende, también se puede desaprender (o transformar en otra cosa).


 Aquí os muestro los tres libros:






 "Nacidas para el placer", Mireia Darder




"Nacidas para el placer está escrito con la idea de que la mujer mejore su nivel de satisfacción con la vida y con su sexualidad.Todo el mundo admite que los hombres tienen que aprender a desarrollar su parte emocional, mientras que nadie se plantea recordarnos que debemos desarrollar nuestro instinto sexual, lo cual no significa dar la espalda a la emoción ni a la ternura.Muchas mujeres se han olvidado de jugar y del placer, y aún más del placer que puede surgir desde su cuerpo. Me gustaría abrir aún más a las mujeres las puertas de su sexualidad para que priorizaran este fuente de vida y de placer"








 "Teoría King Kong", Virginie Despentes




"La diva destroy punk de las letras francesas, escritora de novelas en las que las protagonistas ocupan posiciones tradicionalmente reservadas a los hombres (sangre, sexo y rock-and-roll) y de la controvertida y censurada película Fóllame (2000), nos ofrece un ensayo en primera persona en el que se ataca a los tabúes del feminismo liberal: la violación, la prostitución y la pornografía.
La transformación de los viejos modelos del género y de la sexualidad está en marcha. Imprescindible y terapéutico."
Beatriz Preciado

"...este ensayo, directo y revelador, en el que desarrolla su tesis con una claridad apabullante y sin dejar títere con cabeza", El Faro de las Letras/ El Faro de Murcia


"Encontraréis bien trabado el relato en gran medida autobiográfico con el sustrato ensayístico bien documentado: podridas relaciones estándar hombre-mujer, prostitución, violación, manoseados iconos femeninos impuestos… Sigue sin escatimar la sordidez de siempre, pero el discurso teórico es como mínimo lúcido, desmarcado, personal(...). Leed Teoría King Kong y opinad", Kultura Urbana








 "Pornoterrorismo", Diana J.Torres




 "Este trabajo no quiere ser la simple elucidación de un concepto, algo teórico. Busca algo más. Quiere darnos a conocer una forma de ser, de vivir. Porque el ‘pornoterrorismo’ es algo que late, que chorrea, un impulso compuesto por el deseo y la imaginación. De este modo, este libro es un relato biográfico y una profunda reflexión en torno al sexo y las prácticas sexuales, la moral, la política… Es una llamada a romper los tabúes aún imperantes en nuestra sociedad. Un grito por el derecho a que cada uno disfrute como quiera de su cuerpo y de su sexualidad. Un atentado contra las convenciones. Un acto terrorista contra las normas. «¿Acaso hay fusión más hermosa que la de las palabras ‘porno’ y ‘terrorismo’?»."








Clarificadores, reflexivos, transgresores y reveladores. Rebeldes y Feministas. Así son estos tres libros como lo son sus autoras.

Estemos o no de acuerdo en todo lo vertido en ellos, es innegable que estos libros suponen para la persona interesada en indagar una posibilidad de repensar y darle la vuelta a las cosas, y aunque no cambiemos nuestra postura ante determinados temas (o sí) desde luego enriquecen el pensamiento y hacen que tomemos en cuenta perspectivas no tan "públicas".



Espero que no perdáis la oportunidad de explotar su lectura, y a quienes lo hagáis,


Disfrutad ;)


lunes, 16 de junio de 2014

Mitos que influyen en la sexualidad en pareja


Aquí tenéis algunos de los mitos que influyen en la sexualidad de pareja. Suelen ser bastante habituales y representan buena parte de lo que la gente trae a consulta.


“Los hombres tienen más deseo que las mujeres”
El deseo depende de la persona, no del sexo al que se pertenece. El que haya mujeres que no tienen deseo o que no lo expresan se debe sobre todo a haber recibido una educación sexual limitante donde se suponía que las mujeres no tenían derecho a sentir placer o a manifestarlo. Existen muchas parejas heterosexuales donde la mujer es quien tiene más deseo, igual que en otras es el hombre.

“Para que una relación sexual sea completa, es necesario hacer penetración”
Este pensamiento viene de la creencia de que el pene es el órgano más importante en una relación sexual, de que el hombre necesita placer a través de él y que es a través de él como una mujer disfruta más. No existen relaciones sexuales completas o incompletas, eso va a depender de mis fantasías, del deseo que tenga ese día, de cómo me sienta…y en cualquier caso, si yo tengo una actitud positiva hacia la sexualidad y el cuerpo podré disfrutar de lo que venga sin atarme a la idea de cumplir con una expectativa concreta. 

“Para disfrutar los dos es necesario hacerle al otro/a lo mismo que me haga a mí”
Esto es muy relativo: si a mí me apetece una cosa y a ti otra… ¿Cómo vamos a disfrutar haciendo lo mismo? Para disfrutar hay que dejarse llevar y escuchar las necesidades de mi cuerpo, compartiendo estas sensaciones con la otra persona si estoy acompañada. Puede ser que a mí me guste hacer sexo oral y a mi pareja no, si yo se lo hago porque queremos ambas personas, ¿por qué tengo luego que obligar a mi pareja a hacer algo que no quiere? Una cosa es la reciprocidad, dar y recibir, que ambas personas sientan que satisfacen sus necesidades, y otra distinta es “tener que corresponder” a la otra persona, ya que haciendo esto último hacemos las cosas por imposición sin plantearnos si queremos o no hacerlo. Lo mismo se puede decir con los orgasmos: que yo tenga uno no quiere decir que esté obligada a hacer que mi pareja tenga otro, o al revés, de hecho el orgasmo no tiene por qué ser el final de una relación sexual ni el objetivo principal. Otra cosa diferente es que en una relación sexual en pareja sólo se dé importancia al placer de una persona y se ignore el de la otra, entonces sí podríamos hablar de una relación desigual.

“Tener orgasmos va a depender de lo que haga la otra persona y de cómo lo haga”
En realidad tener orgasmos depende de tener una técnica de estimulación adecuada (que es propia de cada persona) y de dejarse llevar y abandonarse por las sensaciones, entre otras cosas, de manera que la primera que ha de conocerse y escucharse soy yo para comunicárselo a otras personas. Por mucho que me haga la otra persona si yo estoy cerrada al placer va a ser difícil que tenga un orgasmo. Soy yo la que me doy los orgasmos en ese sentido incluso cuando es otra persona la que me toca. Si la persona no me toca como yo quiero, soy yo la que tengo que hacérselo saber y no esperar a que adivine cómo hacerlo. Y soy yo permitiendo a mi cuerpo dejarse llevar por lo que siente la responsable de mis orgasmos. No olvidemos tampoco que yo misma puedo tocarme si veo que la otra persona “no me pilla el tranquillo”.


“Las personas tienen que satisfacer sexualmente a sus parejas”
Nadie tiene la obligación de satisfacer a nadie, nadie es esclava/o de nadie. Lo que se hace es compartir el placer y cuidar la relación, pero nunca puedo hacer eso si lo hago en contra de mí, es decir, si hago algo que no me apetece o dejo de hacer cosas que me apetezcan. Por otro lado, yo soy la primera responsable en mi placer así que mi satisfacción sexual va a depender en primer grado de mi misma, y el de mi pareja de ella. Esto no quiere decir que no exista ni sea necesaria una corresponsabilidad y una  interdependencia, sino que cada persona decide y elige en cada momento.


“Cuando se tiene pareja, masturbarse en soledad es innecesario e infantil”
Totalmente falso. Que una persona se masturbe o no en soledad teniendo pareja va a depender de sus gustos y apetencias, pero desde luego no significa ser infantil. Muchas personas se masturban y cuando tienen pareja dejan de hacerlo puesto que “ya tiene alguien para que se lo haga”. Volvemos a lo que hemos hablado con los mitos anteriores. Tu sexualidad individual, tus gustos, tus ratos a solas no desaparecen por tener pareja. Igual que no dejas de comer a solas aunque otras veces comas con tu pareja, ¿por qué hay que abandonar las relaciones sexuales individuales cuando también las tienes en pareja? Pareciera como si la masturbación fuera un apaño, nada más lejos de la realidad, la masturbación es una práctica sexual tan válida como cualquier otra, para disfrutar a solas y en compañía.


“Mi pareja tiene que saber lo que quiero, y yo tengo que saber lo que quiere ella”
A veces nos frustramos porque nuestra pareja no nos da lo que queremos y pensamos que debería saberlo. Una cosa es que, con el tiempo, aprendamos gustos y preferencias generales de nuestra pareja y otra muy distinta es que sepamos lo que piensa, quiere o desea en cada momento. Para evitar dudas y malos ratos, lo mejor es decir lo que queremos en cada momento y lo que no deseamos bajo ningún concepto. También podemos preguntar a nuestra pareja, plantearle opciones y expresar de antemano o según surja la situación lo que nos ronda por la cabeza e invitarla para que haga lo mismo. Evitar la “adivinación de pensamiento” es importante para no llevarnos decepciones y ajustar las expectativas a la realidad.



jueves, 21 de marzo de 2013

Disfrutar el Orgasmo


                                                              Otra recomendación:




"Una guía para explorar la sexualidad femenina e incrementar el placer"


Nueva edición del clásico “Para alcanzar el orgasmo” de Julia R. Heiman y Joseph LoPiccolo tan utilizado para la terapia sexual. Si acaso decir que la aplicación a una misma de las técnicas que aparecen en el libro puede complicarse si nos vamos encontrando con ciertas resistencias personales (creencias en torno a aspectos de la sexualidad que tengamos muy arraigadas y  nos limitan cuando queremos seguir adelante en el proceso), aunque en ese caso siempre podemos acudir a alguien neutral como un/a terapeuta para que nos vaya pautando y guiando, y nos eche una mano para superar esos bloqueos y conceptos que nos impiden avanzar.

Sinopsis: “Esta obra proporciona un conocimiento exhaustivo del mundo del sexo, para vivirlo plenamente y sin inhibiciones. Los doctores Julia R. Heiman y Joseph LoPiccolo presentan un eficaz método que ayuda a conocer mejor y a desarrollar la capacidad de respuesta sexual de la mujer. Con un lenguaje sencillo y clarificador, en estas páginas la lectora hallará respuesta a todas las dudas sobre el mundo de la pareja y el placer sexual”



jueves, 14 de marzo de 2013

Los recovecos del Placer


Existen tantas prácticas sexuales como se quieran y tantas partes erógenas del cuerpo como tantas desarrollemos. Nuestro cuerpo es sensible por naturaleza, hecho para sentir, para tocarnos y deleitarnos con las sensaciones que nos producimos, así que también es potencialmente erótico en toda su totalidad. 

En principio, tocarnos supondría una sensación placentera, de afecto y cuidado a una/o misma/o. Sin embargo, si tocamos una zona en la que tenemos un moratón o una herida, la sensación puede no ser tan placentera (o sí, depende de la persona) y de hecho si mantenemos una herida mucho tiempo una vez desaparecida puede que nos siga dando algo de “cosa” tocar esa zona por la asociación que hemos hecho entre displacer y esa parte corporal. Al igual que sucede con una herida física, también existen heridas emocionales y psicológicas que hacen que rechacemos algunas partes de nuestro cuerpo. Por ejemplo, si creo que mis pechos o mis genitales son feos quizá los ignore cuando me voy a duchar (o pase rápidamente por la zona), cuando exploro mi cuerpo, cuando me masturbo, cuando estoy con otra persona…llegando a sentir cierto rechazo e impidiendo tocarlos o que alguien los toque (directa o indirectamente). Quizá no presto atención a mis pechos porque los he asociado a una experiencia desagradable (dolor al estimularlo o estimulación no deseada, cáncer de mama, etc.) o quizá ignore mis genitales porque los he asociado a ideas como la de que tocárselos a uno/a mismo/a para darse placer es absurdo cuando me lo puede hacer otra persona, o porque me resultan sucios.

Otras veces ignoramos partes de nuestro cuerpo sencillamente porque no las tenemos en cuenta, no hemos aprendido a darles importancia y por tanto no les prestamos atención durante la experiencia sensorial, aun cuando son tocadas a veces no intentamos apreciar qué sensación nos estamos provocando. Puede que no nos fijemos en la sensación que nos provocan unos dedos tocando nuestro pelo, o la que provocan unos pies cuando rozan mi pierna o unos labios cuando besan mi brazo, mi frente, o mi axila (por poner sólo unos pocos ejemplos).

Además de la experiencia individual sobre displacer o placer, siempre va unida a esta la vivencia social, es decir, aquello que se refuerza en una sociedad como placentero, atractivo e importante, y aquello que se estima como poco valioso, imperfecto y negativo. Asumimos gran parte de lo que llega por esta vía sin cuestionarlo ni dar un vuelco a estos mensajes restrictivos y, muchas veces, perfeccionistas como “qué pechos son los más bonitos”, “qué pene es el adecuado” (¿para qué?), “qué vulva es más agradable a la vista”, “qué labios son más sensuales”, “qué tipo de pelo produce una sensación más agradable al acariciarlo”, etc…marcando así no sólo qué partes son dignas de atención al ser destacadas, sino además cómo han de ser para ser deseadas, queridas y cuidadas, y por tanto, marcando aquello a lo que debemos o no prestar atención.

lunes, 25 de febrero de 2013

“Paso de sentimientos. Yo sólo busco sexo”


Muchas veces oímos esta frase de personas que no quieren tener una relación de pareja y que “sólo buscan diversión y placer”. 

Yo  siempre he considerado que divertirme y disfrutar significa sentir diversión y placer. La expresión que da título al artículo, viene de conceptos reductores sobre los sentimientos y las relaciones. Es decir, como yo no quiero comprometerme en una relación de “amor”, digo que paso de sentimientos, como si las personas no fuéramos capaces de sentir más que eso o como si dentro de las diversas formas de amar no tuviera cabida sentir afecto y pasarlo bien con alguien durante un rato (unas horas, tres días, un mes, cinco minutos…). Y lo mejor de todo, como si pudiera arrancarme los sentimientos y dejarlos aparcados a un lado mientras mi Yo restante se va a follar por ahí…

Es como aquello de “no quiero vínculos”. Pues más vale que te encierres en casa, y aun así, tendrás que vincularte contigo mismo/a. Los vínculos son variados, compuestos de intensidades y emociones diferentes, más largos o más cortos…pero vínculos son. Otra cosa es que quiera un vínculo de un “rato” sin comprometerme o implicarme en ciertos aspectos. Estupendo, pero nos vinculamos igualmente busquemos lo que busquemos.

Por desgracia y bajo mi punto de vista, esto también hace que a veces consideremos a las personas como de “usar y tirar” ya que sólo queremos un vínculo corto en comparación con otros (como si tuviéramos necesariamente que buscar algo más para “apreciar” a esa persona durante la vivencia del vínculo). Nos permitimos el lujo de desprestigiarnos y desvalorarnos (tanto a mí como al resto) porque supuestamente al no amarnos de cierta manera no necesitamos ese respeto y complicidad (espontánea o no) que surge cuando nos vinculamos con otras personas. 
 
Con todo esto, cuando yo tengo un “rollete” (dure más o menos en el tiempo) siento cosas: diversión, placer, afecto, ternura, cariño, morbo, tensión, deseo, excitación, por poner algunos ejemplos y que se pueden dar a la vez o no, y en todos mis vínculos o no, pero no soy un bloque de hielo que no siente. De hecho entonces, sería totalmente ridículo vincularme…

Igual que la noción de “Educación afectivo-sexual”. ¿Todavía creemos que la sexualidad va por un lado y los afectos por otro? Educación sexual ya lo incluye todo (o al menos para mí, debería incluirlo).

Una segunda parte de esta frase tiene que ver con la palabra Sexo. Este concepto se suele utilizar como algo que se hace, no como algo que se tiene, cuando en realidad es lo segundo y no lo primero. La palabra sexo se debate desde diferentes ámbitos y corrientes de la sexología. En cualquier caso, sexo es una palabra utilizada para designar a los genitales. Así que cuando decimos que practicamos sexo, ¿queremos decir que practicamos genitales? Suena raro, ¿verdad? Esto también puede deberse a que se concibe que tener relaciones sexuales implica usar los genitales - practicamos sexo (con genitales)- sin embargo,  también podemos pensar que siempre tenemos relaciones sexuales puesto que la sexualidad va siempre en la persona (entendiendo relaciones sexuales de manera muy amplia), al igual que podemos entender que siempre somos sexo (por estar sexuadas/os).

lunes, 18 de febrero de 2013

El clítoris al descubierto


El clítoris es (o suele ser) una parte fundamental para el orgasmo debido al gran número de terminaciones nerviosas que posee. Realmente sólo vemos el glande (que se sitúa en la parte superior de la vulva), pero el clítoris tiene una estructura en su conjunto que no se ve a simple vista. Es un órgano eréctil que se llena de sangre y puede aumentar en algo su tamaño cuando nos excitamos, y hasta el momento es el único órgano conocido cuya única función es la de producir placer. Una gran parte de las mujeres necesitan estimular el glande del clítoris, directa o indirectamente, para llegar al orgasmo. El ritmo y la presión de la estimulación, o la forma exacta de estimularlo, dependen de la persona misma en cuestión. Al ser una zona sensible, tanto ritmo como presión suelen variar según nos vamos excitando para ir logrando sensaciones más intensas. 

Al estimularlo, sobre todo cuando nos acercamos al orgasmo, es habitual que se produzcan contracciones y espasmos en distintas partes del cuerpo, puesto que el clítoris “manda” señales a la médula espinal y de aquí se envían señales a otras zonas corporales produciendo estas reacciones reflejas (resumiendo mucho).




Los consejos respecto a su estimulación pueden venir bien, aunque todo lo que venga de la experiencia en la autoexploración es fundamental para aprender a estimularlo según los gustos y apetencias personales.

El siguiente vídeo es un documental llamado “El clítoris: ese gran desconocido”, una buena inversión de tiempo para aprender sobre su funcionamiento y estructura, además de mostrarnos la evolución de su concepto y de la importancia que se le ha ido otorgando. También tengo que decir que el lenguaje utilizado es cuestionado hoy por hoy por especialistas y no especialistas de la sexología (aunque no de forma general, ni mucho menos) como por ejemplo el uso del concepto “acto sexual” refiriéndose a la penetración vaginal o el uso de la palabra “sexo” refiriéndose a lo que solemos entender como relaciones sexuales, y que únicamente se centra en las vivencias heterosexuales, pero en esencia aporta conocimientos bastante interesantes. 

Se entiende también que cuando se habla de la implicación del clítoris en el orgasmo se incluye al clítoris en su totalidad (y aun así hay personas que tienen orgasmos sólo con la imaginación o estimulando los pezones, e incluso a través de la estimulación vaginal - sin quedar del todo claro si alguna parte de la anatomía del clítoris participa o no en este caso-). Aunque algunas cosas pueden completarse o corregirse, como por ejemplo cuando se habla sobre las sensaciones al estimular la vagina, en líneas generales resulta bastante certero.

También nos da que pensar respecto a la supuesta “hipertrofia” del clítoris en algunas personas y su tratamiento médico según la conceptualización sexual que hacemos de los genitales y la supuesta necesidad de enmarcarnos en hombre o mujer y bajo unas características concretas.

En realidad este trabajo va mucho más allá del clítoris, pero es un buen comienzo.

Yo, personalmente, he preferido obviar aquello de… ”Contiene imágenes que podrían herir su sensibilidad”.
 
Espero que lo disfrutéis, es posible que os parezca largo pero merece la pena, y si queréis comentar vuestra experiencia y/u opinión, será bien recibida ;-)






domingo, 17 de febrero de 2013

La Polémica clítoris-vagina y la eyaculación precoz


Os recomiendo este libro de Luis Elberdin.




Reseña: “El sexo es un juego, fuente de gozo, de placer, de ilusión, de afecto, de comunicación. Pero a veces, nos complicamos totalmente las cosas. Dentro de la fauna de preocupaciones sexuales que nos atosigan, hay una que destaca sobremanera sobre las demás. Es (por así decirlo) el tema estrella en una consulta de Sexología. Se trata del enorme número de personas y parejas cuyas consultas y preocupaciones giran en torno al orgasmo femenino y a la eyaculación precoz. Acuden porque ella no llega al orgasmo a través de la penetración, y porque se sienten fatal, agobiados por un sentimiento de culpa que les corroe y que arruina su vida sexual y de pareja. Porque "se supone" que lo lógico, lo natural habría de ser que ambos se corriesen "a través de", "gracias a", y "durante" la penetración. Pero he aquí que a ellos eso no se les ocurre. Y sufren por ello. Y se cabrean y se desesperan. Y les entra la depre. Y lloran. Ellos y ellas. Y su autoestima se les cae por los suelos.

Pero ¿desde cuándo, cómo y por qué el hecho de que las mujeres alcancen el orgasmo de otras maneras diferentes al coito (es decir, diferentes a los hombres) es un problema, una disfunción sexual o síntoma de no sé qué?

Este libro (fruto de una Tesis Doctoral sobre el tema) analiza a la luz de los conocimientos actuales la polémica clítoris-vagina y rebate viejas teorías que, tratando de ignorar la anatomía genital de los humanos, pretendían forzar la respuesta sexual femenina a un modelo masculino. Con lo cual lo único que se conseguía es que ambos se sintieran fatal. Hoy, las cosas se ven de muy distinta manera” 


jueves, 14 de febrero de 2013

La media naranja y otros cuentos



En un día como hoy, no queda menos que escribir un artículo sobre algunos de los mitos que giran en torno a una idea de amor romántico que hace más daño que otra cosa, por mucho que en los medios de comunicación se esfuercen en mostrar lo contrario con fines consumistas. Además está la intención por parte de algunos sectores, de seguir afianzando un sistema sustentado sobre la creación de familias bajo la formación de parejas con unas características muy determinadas y poco flexibles, basada en una heterosexualidad y unos roles de género dominantes.

El concepto de amor romántico como tal, guarda una serie de creencias que condicionan en gran medida nuestro concepto de pareja, de sexualidad, de hombre y mujer, y por supuesto, del amor en sí mismo (qué pena si pensamos lo variado que este puede llegar a ser y las variadas formas que hay de sentirlo).

Vamos a hacer un repaso de estos mitos y de cómo pueden afectar a la sexualidad de las personas.


La media naranja: es curioso porque nos dicen que DEBEMOS encontrar a la otra persona que está destinada para nosotr@s (y que, fijaos que casualidad, gran parte de las ocasiones vive  en nuestra misma ciudad, (¡qué suerte tan maravillosa!). La media naranja se refiere a esa persona cuya alma está en sintonía con la nuestra (exclusivamente), que entiende lo que sentimos porque siente lo mismo a cada momento, desea las mismas cosas y comparte los mismo gustos y aficiones, no puede ser de otra forma puesto que es nuestra alma gemela. Esta idea, incluso aunque no la compartamos en su totalidad, sigue presente en parte en nuestras cabezas, ya que cuando establecemos una pareja no entendemos que la otra persona quiera algo distinto a nosotr@s en un momento dado, o pensamos que de antemano va a tener los mismos gustos sexuales, o simplemente sabemos que va a saber hacernos o darnos aquello que queremos y esperamos que nos den otros/as. ¿Cuántas discusiones/frustraciones se producen por no aclarar nuestra forma de entender la realidad, esperando que la otra persona acabe transformando su manera de ser para coincidir con la nuestra? Cuando la pareja se rompe, muchas veces decimos que se ha acabado el amor, nos desresponsabilizamos y decimos que no era la persona adecuada. En este sentido somos exigentes y poco realistas. Podemos buscar una persona con la que coincidamos en más o menos aspectos que consideremos fundamentales, por supuesto, aunque si partimos de lo que comentaba antes, nunca aprenderemos a aceptar a otras personas, a ser flexibles y a respetar las diversas formas de ser y querer que existen.

“El amor lo puede todo”: esa frase nos dice que pase lo que pase el amor es la solución, como si de una varita mágica se tratara. El amor se construye, se trabaja, de manera que si hay conflictos (que siempre los hay porque un conflicto es un punto en el que no se coincide) lo que ayuda a solucionarlos es expresar el punto de vista de cada cual y hacer pactos, es decir, no abandonar y dejar que las cosas se solucionen por sí mismas, puesto que esto no sucede así.

viernes, 8 de febrero de 2013

Un vídeo sobre los estereotipos de género



Os presento “La Peluca de Luca”. Es de agradecer que haya personitas que se cuestionen la obligación de ser de una u otra forma por haber nacido con unos u otros genitales ;-)





Espero que os guste!