sábado, 2 de febrero de 2013

Educación sexual


En muchas consultas las personas comentan que han tenido una educación sexual inexistente. Sin embargo yo creo que no se puede vivir sin educar ni ser educada/o y que al igual que el silencio en otros ámbitos de la vida nos transmite cosas, cuando no se habla de algo se está educando también, aunque sea en el tabú o en la falta de importancia. Lo que no se nombra no existe, o simplemente es tan repudiado o ignorado que  se prefiere no sacar el tema. Otras veces, sin ser incompatible con los motivos anteriores,  no se habla de algo sencillamente porque no se entiende, no sabemos cómo abordarlo o no lo manejamos bien a nivel personal como para dar explicaciones de lo mismo a otras personas, y esto sobre todo ocurre cuando esas personas son niñas/os -que siempre quieren saberlo todo, ¡leñe!-(…)

Por otro lado, si sólo recibimos unos cuantos mensajes (me refiero a mensajes directos y por parte de gente cercana, ya que en realidad recibimos una gran cantidad de mensajes sexuales) y estos tienen una carga negativa (“quita eso de la tele que es una guarrada”, “no te toques ahí”, etcétera y mil etcéteras…), ¿no creéis que es muy posible que nuestra visión de la sexualidad sea de todo menos positiva?

Curiosamente a la vez y desde otro plano nos saturan con la sexualidad, está en todas partes, se usa para casi todo y por desgracia con unos fines consumistas…si unimos estas dos influencias ¿qué sacamos de ello? Hipocresía, deseo de algo prohibido, doble moral, culpa, vergüenza, un sentimiento de querer y no poder… ¿se os ocurre algo más?
Por supuesto que muchas veces y muchas personas, dan otras visiones totalmente distintas de la sexualidad, más bien se trata como algo natural, importante, que nos da placer y que tiene que ver con la imagen que tenemos de nuestro cuerpo, su aceptación y la autoestima en general.

La sexualidad se da en todas las edades, desde la infancia a la tercera edad, puesto que la sexualidad vive nuestra vida y las personas vivimos nuestra sexualidad (queramos o no) desde que nacemos hasta que morimos.

Mucha gente reclama conocimientos en sexualidad, y aunque no lo haga abiertamente (sucede muy a menudo también), desde la sexología sabemos que existe esa necesidad o carencia, de hecho no hay más que ver el éxito que suelen tener los talleres en sexualidad en centros donde nunca antes se habían hecho.

Ya no sólo es que haga falta educación sexual, sino que también es necesaria una educación sexual de calidad, con una perspectiva abierta, crítica y científica (que no cientificista) en la medida en que se pueda (libre de prejuicios religiosos, políticos y sexistas, que no tiene nada que ver con que las personas implicadas en ellas crean en un/a dios/a, sean de una ideología política concreta o tengan actitudes sexistas, puesto que también consiste en reflexionar en cómo estos aspectos influyen en la sexualidad). En muchos lugares se ha tratado y se sigue tratando la educación sexual desde la evitación de enfermedades, la anticoncepción, y con un punto de vista centrado en lo biológico (por tanto incompleto y entendiendo “biológico” de forma limitada y desconectada de otras influencias fundamentales). Ni que decir tiene que no siempre se trata con una actitud positiva y abierta, sino centrada en anticonceptivos, prevención de infecciones o enfermedades de transmisión sexual…como si de eso tratara en exclusividad.


Por eso mismo en el apartado talleres iré informando sobre la programación formativa que imparto en diferentes sitios y otras propuestas que puedan ser de tu interés para llevarlas a cabo según demanda.

En cualquier caso, si te interesa (o a tu asociación o empresa) algún otro taller de sexualidad que no esté entre los que vaya publicando aquí, contacta conmigo y diseñamos uno ajustado a tus necesidades.

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