jueves, 7 de febrero de 2013

Sobre “¿qué les gusta a las mujeres en el sexo?” y unos cuántos titulares más…


¿Y qué les gusta a las mujeres en el sexo? No tengo la respuesta, preguntemos a cada una de ellas a ver qué nos cuentan. ¿Y a los hombres? Pues otro tanto de lo mismo.  

¿Qué nos quieren decir con esta frase? Vamos paso por paso, porque esto da para varios artículos…

Primero de todo, nos dice que todas las mujeres son iguales entre sí (tenemos un gen para los gustos sexuales, debe ser esto…y lo mismo les sucede a los hombres) Si bien podemos coincidir en ciertos gustos según seamos hombre o mujer, esto se debe al tipo de educación diferencial que recibimos, es decir, el hecho de que las mujeres prefieran actividades diferentes a los hombres (si es que esto es así ya que es una tendencia impuesta que no representa siempre la realidad) se debe a los roles sexuales y de género que nos han impuesto desde pequeñas/os. Como los roles sexuales cambian, también cambian los modelos sexuales, y como estos roles cambian dentro de un sistema que no cambia tanto, los modelos sexuales varían en parte pero siguen diferenciando roles de hombre y mujer, así que estos último evolucionan sólo en algunos aspectos. Al leerlo suena circular, pero es importante saber que una cosa refuerza la otra y viceversa.

Segundo, esta frase suele dirigirse a los hombres, de manera que existe una creencia que dicta que los hombres “han de saber” cómo dar placer a una mujer, y por eso más vale que estén bien entrenados (para lo que se necesita tener mucha, muchísima práctica sexual) antes de “enfrentarse” al escenario sexual, jugándose la tan nombrada virilidad.

Tercero, se basa en la afirmación de que las relaciones sexuales habituales y de por sí son o debe ser heterosexuales

Analizando un poco más, vemos que una frase tan inocente en apariencia puede estar reforzando actitudes discriminativas, cerradas y limitantes.

Hemos pasado de tener un modelo sexual (hay más, pero siempre hay uno que se hace visible y oficial) en el que el hombre se centraba en su placer y la mujer  tenía que desentenderse del suyo propio a favor del primero, a otro supuestamente “progre” en el que tanto hombre como mujer se merecen tener sensaciones placenteras. Bien, ¿pero quién otorga ese placer? Algo que puede servir para explicarlo es que se siguen oyendo  frases como ”este tío es un torpe” o titulares parecidos al del principio del tipo “claves para ser un buen amante”. Eso nos deja una cosa muy clara: el hombre es el responsable de lo que suceda en una relación sexual. 

"Dios ha hecho el coito, el hombre ha hecho el amor"
Hoy por hoy suele valorarse como importante el placer de la mujer, aunque claro está, no se la presenta como persona autosuficiente que sabe autoadministrárselo, sino como una persona dependiente de sus compañeros sexuales para lograrlo. Por otro lado, por mucho que en este tipo de publicaciones se hable de cómo hacer sexo oral, cómo acariciar o en qué momentos hacer una u otra cosa (como si hubiera un esquema ideal de orden o forma de proceder) no sólo se mantiene al hombre como otorgador de placer, sino de forma más exacta, al pene del hombre en cuestión, y para ser más exacta aún, al pene del hombre a través de la penetración vaginal. 

En la sexología (o parte de ella) se ha potenciado mucho el hecho de trabajar la eyaculación precoz y la disfunción erectiva (¡¡impotencia lo siguen llamado algunos/as!!) como problemas principales en la relación sexual (no sólo del hombre, sino de la pareja), y en general, mucha gente que no practica el coito en todas sus relaciones sexuales siente que le falta algo.  Esto se debe a que en parte sigue defendiéndose que la práctica sexual por excelencia es el coito, práctica que si bien es placentera para muchas mujeres, parte de un modelo sexual en el que se sigue valorando más la reproducción como finalidad del placer sexual (aunque la mayor parte de las veces no lo busquemos para reproducirnos) y el placer que recibe directamente el hombre en su pene y, concretamente, de cara a alcanzar su orgasmo (y en el que la estimulación de otras zonas del cuerpo especialmente sensibles para las mujeres no está asegurada).

Dicho quede que esto no es un intento de generalización, más bien trata de una tendencia impuesta por modelos y roles de sexualidad que se ha generalizado en muchos casos, por tanto no hablo de hombres, mujeres o del comportamiento concreto de cada cual, ya que estaría dando la razón a quienes promulgan modelos únicos e inalcanzables. Somos potencialmente iguales y diferentes, y me refiero a todas las personas, sin diferenciar por etnia, genitales o cultura, entre otras muchas cosas…

Como respuesta a este tipo de modelo sexual me sale decir varias cosas: los gustos sexuales varían de una persona a otra, se descubren experimentando y curioseando in situ o hablando de ello en cualquier momento, se comparten al igual que se comparte el placer (sin dejar en manos de otras personas el de una/o misma/o) y cada cual puede responsabilizarse de sus sensaciones, de lo que comunica  o de lo que deja de comunicar, así como de lo que pide o hace. Y algo más, las prácticas sexuales pueden ser tan variadas como a una/o se le ocurra.

2 comentarios:

  1. Estoy de acuerdo contigo en algunas cosas, como cuando te refieres a la forma en que se esquematiza la cuestión del placer, que se recibe u otorga. En cierto sentido, el que un hombre otorgue placer a la mujer; no solo es de carácter masculino. Ya que este también tiene uno femenino. Es decir, las mujeres también presuponen este hecho (no todas, por supuesto). Y esperan que el hombre “haga lo suyo”, asumiendo un papel sumiso en la cama. Al referirse que una mujer no se sabe otorgar placer a si misma (auto-erotizarse), siento que su raíz esta en el hecho de que no se ha explorado así misma. Conociendo su cuerpo y sexualidad, hasta descubrir lo que le gusta y como le gusta. No estoy refiriéndome a que las mujeres sean mojigatas por naturaleza o algo por el estilo. Sino a que, los roles sociales tienen un gran peso en nuestro comportamiento como individuos. Y esto influye mucho más de lo que podemos imaginarnos en nuestro desarrollo sexual, como entendimiento de este y educación del mismo (emocional, psicológico, físico, etc). Algo que casi no se menciona, es como la mujer puede otorgar placer a un hombre. Si a la ecuación le agregamos este hecho, tenemos grandes problemas. Ya que no solo basta con que el hombre introduzca su pene en la vagina de la mujer; para poder considerar que esto le es más que suficiente. Un ejemplo muy sencillo o hasta básico de esto; lo podemos ver en como nos desenvolvemos como individuos. He notado que es más probable, que un hombre le haga un piropo o comentario halagador a una mujer; que una mujer a un hombre. En una relación de pareja o amistad. Y con ello, no quiero decir de manera implícita, que la mujer se ofrezca o se vea como una fácil por elogiar algún atributo masculino. Estas son cosas que nos son heredas, y las percibimos de una manera natural de la vida, como el azul del cielo y la lluvia.

    En cuanto a tu publicación. Mi opinión es que deberías de concretar o llegar a una conclusión del hecho planteado. Después de haber establecido un argumento que lo sustenta. Expones un hecho y hay un desarrollo de la idea. Pero aunque el tema sea extenso, el artículo necesita un final. Por eso es que debes de concretar más; ve de un tema a un subtema y si es necesario a un inciso. De esta manera, el titulo que elijas para tu escrito, será más natural e indicara con pocas palabras una idea más clara de lo que este contiene.

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    Lµî§ Røçhⱥ

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