lunes, 16 de junio de 2014

Mitos que influyen en la sexualidad en pareja


Aquí tenéis algunos de los mitos que influyen en la sexualidad de pareja. Suelen ser bastante habituales y representan buena parte de lo que la gente trae a consulta.


“Los hombres tienen más deseo que las mujeres”
El deseo depende de la persona, no del sexo al que se pertenece. El que haya mujeres que no tienen deseo o que no lo expresan se debe sobre todo a haber recibido una educación sexual limitante donde se suponía que las mujeres no tenían derecho a sentir placer o a manifestarlo. Existen muchas parejas heterosexuales donde la mujer es quien tiene más deseo, igual que en otras es el hombre.

“Para que una relación sexual sea completa, es necesario hacer penetración”
Este pensamiento viene de la creencia de que el pene es el órgano más importante en una relación sexual, de que el hombre necesita placer a través de él y que es a través de él como una mujer disfruta más. No existen relaciones sexuales completas o incompletas, eso va a depender de mis fantasías, del deseo que tenga ese día, de cómo me sienta…y en cualquier caso, si yo tengo una actitud positiva hacia la sexualidad y el cuerpo podré disfrutar de lo que venga sin atarme a la idea de cumplir con una expectativa concreta. 

“Para disfrutar los dos es necesario hacerle al otro/a lo mismo que me haga a mí”
Esto es muy relativo: si a mí me apetece una cosa y a ti otra… ¿Cómo vamos a disfrutar haciendo lo mismo? Para disfrutar hay que dejarse llevar y escuchar las necesidades de mi cuerpo, compartiendo estas sensaciones con la otra persona si estoy acompañada. Puede ser que a mí me guste hacer sexo oral y a mi pareja no, si yo se lo hago porque queremos ambas personas, ¿por qué tengo luego que obligar a mi pareja a hacer algo que no quiere? Una cosa es la reciprocidad, dar y recibir, que ambas personas sientan que satisfacen sus necesidades, y otra distinta es “tener que corresponder” a la otra persona, ya que haciendo esto último hacemos las cosas por imposición sin plantearnos si queremos o no hacerlo. Lo mismo se puede decir con los orgasmos: que yo tenga uno no quiere decir que esté obligada a hacer que mi pareja tenga otro, o al revés, de hecho el orgasmo no tiene por qué ser el final de una relación sexual ni el objetivo principal. Otra cosa diferente es que en una relación sexual en pareja sólo se dé importancia al placer de una persona y se ignore el de la otra, entonces sí podríamos hablar de una relación desigual.

“Tener orgasmos va a depender de lo que haga la otra persona y de cómo lo haga”
En realidad tener orgasmos depende de tener una técnica de estimulación adecuada (que es propia de cada persona) y de dejarse llevar y abandonarse por las sensaciones, entre otras cosas, de manera que la primera que ha de conocerse y escucharse soy yo para comunicárselo a otras personas. Por mucho que me haga la otra persona si yo estoy cerrada al placer va a ser difícil que tenga un orgasmo. Soy yo la que me doy los orgasmos en ese sentido incluso cuando es otra persona la que me toca. Si la persona no me toca como yo quiero, soy yo la que tengo que hacérselo saber y no esperar a que adivine cómo hacerlo. Y soy yo permitiendo a mi cuerpo dejarse llevar por lo que siente la responsable de mis orgasmos. No olvidemos tampoco que yo misma puedo tocarme si veo que la otra persona “no me pilla el tranquillo”.


“Las personas tienen que satisfacer sexualmente a sus parejas”
Nadie tiene la obligación de satisfacer a nadie, nadie es esclava/o de nadie. Lo que se hace es compartir el placer y cuidar la relación, pero nunca puedo hacer eso si lo hago en contra de mí, es decir, si hago algo que no me apetece o dejo de hacer cosas que me apetezcan. Por otro lado, yo soy la primera responsable en mi placer así que mi satisfacción sexual va a depender en primer grado de mi misma, y el de mi pareja de ella. Esto no quiere decir que no exista ni sea necesaria una corresponsabilidad y una  interdependencia, sino que cada persona decide y elige en cada momento.


“Cuando se tiene pareja, masturbarse en soledad es innecesario e infantil”
Totalmente falso. Que una persona se masturbe o no en soledad teniendo pareja va a depender de sus gustos y apetencias, pero desde luego no significa ser infantil. Muchas personas se masturban y cuando tienen pareja dejan de hacerlo puesto que “ya tiene alguien para que se lo haga”. Volvemos a lo que hemos hablado con los mitos anteriores. Tu sexualidad individual, tus gustos, tus ratos a solas no desaparecen por tener pareja. Igual que no dejas de comer a solas aunque otras veces comas con tu pareja, ¿por qué hay que abandonar las relaciones sexuales individuales cuando también las tienes en pareja? Pareciera como si la masturbación fuera un apaño, nada más lejos de la realidad, la masturbación es una práctica sexual tan válida como cualquier otra, para disfrutar a solas y en compañía.


“Mi pareja tiene que saber lo que quiero, y yo tengo que saber lo que quiere ella”
A veces nos frustramos porque nuestra pareja no nos da lo que queremos y pensamos que debería saberlo. Una cosa es que, con el tiempo, aprendamos gustos y preferencias generales de nuestra pareja y otra muy distinta es que sepamos lo que piensa, quiere o desea en cada momento. Para evitar dudas y malos ratos, lo mejor es decir lo que queremos en cada momento y lo que no deseamos bajo ningún concepto. También podemos preguntar a nuestra pareja, plantearle opciones y expresar de antemano o según surja la situación lo que nos ronda por la cabeza e invitarla para que haga lo mismo. Evitar la “adivinación de pensamiento” es importante para no llevarnos decepciones y ajustar las expectativas a la realidad.



1 comentario:

  1. Deberías precisar que esto es válido casi exclusivamente en parejas heterosexuales. Entre lesbianas , por ejemplo, casi ninguno de esos mitos existe. Ojo con el heterocentrismo...

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